Minería, agricultura y viñas se preparan para enfrentar el impacto del cambio climático - El Mercurio

Estudio del efecto del calentamiento global en la industria chilena les planteó desafíos
30/11/2009

"La economía del cambio climático en Chile", de Cepal, dice que el alza de temperaturas cambiará el mapa productivo. Empresarios y dirigentes de estos sectores dicen que se están preparando con guías, estudios y cooperación internacional para enfrentar el alza de costos y el deterioro de la producción.

La menor disponibilidad de agua es el principal impacto que recibiría el sector minero a consecuencia del calentamiento global, más si se considera que actualmente el 78% de la producción de cobre del país se da en cuencas con déficit. El documento estima que a 2040 podría presentarse una reducción de las precipitaciones de entre 5 y 15%.

El trabajo proyecta que las mineras ubicadas en las zonas cordilleranas enfrentarían mayores valores productivos de entre 6 y 20 centavos por libra de cobre, lo que representaría hasta el 20% de los costos de producción de algunas empresas.

La carencia de agua puede ser resuelta con inversiones en plantas de desalinización, pero esto plantea desafíos por sus mayores costos y también por las emisiones, ya que requiere más energía.

"La preocupación de nuestros clientes internacionales respecto del origen de las materias primas y cómo se producen nos lleva a poner especial énfasis en el cuidado de este tipo de materias", explica Carlos Gajardo, gerente de medio ambiente de la Sonami.

Las mineras están trabajando. "Collahuasi ha puesto especial énfasis en la eficiencia energética (EE) y el uso de energías renovables no convencionales (ERNC); Antofagasta Minerals trabaja en la optimización de la gestión de emisiones de gases efecto invernadero; Cementos Bío Bío promueve el uso de materias primas y combustibles alternativos que disminuyen la emisión de CO2 y considera la eficiencia energética como factor relevante de sus nuevos proyectos", dice Gajardo.

En la Sonami ponen énfasis en la reducción de las emisiones de CO2 y el uso de energías como la eólica, nuclear e hidroeléctrica.

En agricultura, la SNA creó un comité para tratar el tema

Las mayores temperaturas y el cambio en las condiciones hidrológicas afectarían directamente la productividad agrícola. Cambios en las fechas de siembra o en la estacionalidad de la producción de praderas son ejemplos.

Los cultivos anuales, por ejemplo, tendrán impactos diferenciados. Los cereales podrían beneficiarse de las mayores temperaturas en las zonas donde las precipitaciones sean suficientes para cubrir las necesidades hídricas. "Sin embargo, en las zonas bajo riego, éstos podrían sufrir reducciones en productividad", consigna el texto de la Cepal.

En el sector forestal, las plantaciones de pino radiata y eucaliptos de la zona centro norte del país verán deteriorados "considerablemente" sus niveles productivos, a raíz del déficit hídrico. Sin embargo, esto podría ser compensado por mejores rendimientos desde la Araucanía al sur.

La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), a través del comité de medio ambiente e inocuidad, aborda esta problemática. "El comité lo creamos en mayo de este año y está interactuando con personas con expertise en temas ambientales y directores que tienen una predisposición o interés especial al respecto", destaca Juan Pablo Matte, secretario general del gremio.

La SNA se ha encargado de sumar a sus seminarios a expertos que expongan sobre la materia. Actualmente, el gremio está trabajando en dos proyectos; uno de la Universidad Santo Tomás referido a la huella de carbono y otro con la Fundación Chile sobre la huella del agua. "Queremos saber qué se está discutiendo al respecto y dar como gremio una visión de mediano y largo plazo a los asociados", añade Matte.

El sector vitivinícola elaboró una guía de eficiencia energética

Los viñateros enfrentarían serios cambios en cuanto a los valles que utilizan para su producción. "Se espera que en el norte del país y algunas regiones de la zona central se deterioren las condiciones productivas, como consecuencia de la reducción del periodo de fructificación, debido al alza de las temperaturas", consigna el documento.

Si bien esto podría ser compensado en parte con variedades de uva vinífera más tardías, el principal horizonte para el sector está dado por las mejores condiciones que puede tener el sur para esta actividad. Pero también afectaría la productividad viñatera la menor disposición de agua para riego.

El sector vitivinícola es uno de los que más han avanzado en los temas referidos al calentamiento global en nuestro país.

Vinos de Chile, a través de los Consorcios tecnológicos Vinnova/Tecnovid -brazo técnico del gremio- y después de un año y medio de trabajo, logró concretar un proyecto sobre eficiencia energética, cambio climático y huella de carbono, iniciativa que derivó en una guía de trabajo para el sector. "(La guía) contiene el flujo de procesos energéticos relacionado a cada etapa de elaboración del vino y entrega recomendaciones para una mayor eficiencia energética, como haría una consultora de eficiencia energética, pero sin costo para las viñas", explica Elena Carretero, gerente general de Vinnova/Tecnovid.

Además, los viñateros mantienen acuerdos de cooperación internacional con países como Nueva Zelandia y actualmente participan de otro proyecto del INIA y Deuman para calcular la huella de carbono en seis viñas.

Fuente:
http://diario.elmercurio.cl/2009/11/30/economia_y_negocios/economia_y_negocios/noticias/246a0d96-55ad-4fbe-8e4e-5272c7102a33.htm

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