Cinco empresas serán las primeras en transar en la bolsa climática de Santiago - El Mercurio

Arauco, Concha y Toro, CSAV, Sodimac y Unimarc
08/10/2010

Tras un año de trabajo, la iniciativa verde de Celfin Capital y Fundación Chile verá la luz por primera vez en las próximas semanas. Estas compañías son socias de SCX, lo que se traduce en un compromiso de reducir sus emisiones y en un aporte de capital para echar a andar la bolsa.

A las bolsas de Comercio de Santiago, de Valparaíso, Electrónica y de Productos se sumará una quinta rueda.

Pero no se trata de una bolsa común, donde lo que se busca es la rentabilidad de una acción, sino de una plaza donde los papeles sólo podrán transarse una vez, pues lo que se pagará es la reducción de emisiones de CO {-2} .

Es la Bolsa del Clima de Santiago (SCX), la iniciativa verde de Celfin Capital y Fundación Chile que tocará su campana por primera vez en las próximas semanas.

Si bien Chile aporta tan sólo el 0,22% de las emisiones mundiales, al proyectar un crecimiento del PIB de 6% o 7% anual, éstas crecerían en un 400% de aquí a 2030. "El desafío es cómo desacoplar el crecimiento de las emisiones", explica Marcos Kulka, gerente general de Fundación Chile.

Y una de las medidas que surgieron fue la creación de SCX, hace un año.

Celfin y la Fundación Chile analizaron primero las experiencias de las bolsas internacionales, luego crearon un modelo -basado en la experiencia europea- que quedó finalmente conformado por la bolsa por un lado y por una fundación por el otro, encargada de regular los aspectos técnicos. Por ejemplo, que las huellas de carbono sean efectivas y que las promesas de reducción de emisiones sean reales.

Después, los gestores del proyecto nombraron al equipo técnico y en esta última etapa Celfin Capital ha estado convenciendo a grandes compañías para que se apunten como socios de SCX.

Hasta la fecha, empresas como Arauco, Concha y Toro, Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV), Sodimac y Unimarc se han sumado, lo que en la práctica se traduce a un aporte financiero y en un compromiso público de reducir las emisiones de CO {-2} según cada una de ellas estime posible.

En su primer año, la SCX pretende transar al menos US$ 50 millones.

Siguiendo a Europa

La preocupación por la huella de carbono de las empresas recién está tomando vuelo en Chile. No hay ninguna ley que obligue a las compañías a declarar sus emisiones, ni tampoco a reducirlas.

En cambio, en países desarrollados existe todo un mercado que está atento a la huella de carbono de las empresas. De hecho, si va de compras a un supermercado Tesco en Inglaterra, Walmart en EE.UU. o Casino en Francia, podrá ver fácilmente cuál es la huella de carbono de cada uno de los productos que quiera comprar.

Por ello, las grandes empresas se han comprometido a nivel mundial a reducir sus emisiones, ya sea aplicando tecnologías que les permitan un ahorro de CO {-2} o comprando bonos de carbono que les permitan compensar las emisiones. Estos bonos se compran y venden en bolsas internacionales en la UE y en Chicago, entre otras, y las transacciones anuales alcanzan los US$ 145 mil millones. Se espera que hacia 2020 esta cifra se multiplique por 10.

Asimismo, funcionará en un futuro la SCX: cuando una empresa quiera disminuir su huella de carbono y no pueda reducir sus emisiones, podrá comprar a un tercero bonos de carbono. "Son beneficios globales", dice Kulka.

En un primer momento serán sólo estas cinco empresas las que participen de SCX, pero la idea es que en un futuro se incorporen compradores y vendedores como sucede en otras bolsas desmutualizadas del mundo.

US$ 50 millones
es lo mínimo que espera transar SCX el próximo año.

US$ 145 mil millones
se transan en el mercado global. Se espera que la cifra se multiplique por 10 a finales de la década.

US$ 0,05 a US$ 0,10
es el rango medio de lo que cuesta una tonelada de CO {-2} en la bolsa de Chicago.

15 euros
ha sido el precio promedio de un bono en la bolsa de la Unión Europea durante el último mes.

''No es un instrumento financiero para que rente, sino para mitigar emisiones. Cuando se compra un bono, éste desaparece, no se transa más".

Juan Andrés Camus
Presidente de Celfin Capital


Fuente:
http://diario.elmercurio.cl/2010/10/08/economia_y_negocios/economia_y_negocios/noticias/92064389-926c-416a-82bf-6f1f793d8863.htm

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