El Gobierno Debe Apostar por la Integración Energética Regional - Estrategia

25/04/2011

El actual consejero del Sistema de Empresas Públicas y ex ministro de Energía, Ricardo Raineri, enfatiza en que si Chile no logra una alianza energética con países como Perú o Bolivia, significará empobrecimiento para las tres naciones.

—¿La hoja de ruta del Gobierno permite optimismo en cuanto a contar con energía para crecer a niveles altos?
—El desafío es lograr que se desarrollen proyectos competitivos, porque el principal obstáculo, más allá de la coyuntura de corto plazo, es que Chile tiene costos de generación que son tremendamente elevados y, a medida que se desarrollen proyectos más competitivos, se irá avanzando a costos de generación que también lo sean.

—Parte de ese alto costo es por la concentración de los actores. ¿Qué hacer para que se incorporen más empresas?
—La incorporación de nuevos actores es algo que lo va definiendo el mercado. En los últimos años, si bien Colbún, Endesa y Gener son actores, han ido ingresando otros como Tinguiririca Energía y Southern Cross, con una capacidad de generación que no deja de ser importante, y si se mira la tendencia en el tiempo, la participación de mercado de los principales generadores ha ido disminuyendo por esta razón.

—¿Qué plan concreto puede aumentar la competencia?
—Un aspecto fundamental es avanzar en la integración energética regional, esa es una de las apuestas importantes que tiene que hacer el Gobierno de Chile, lógicamente resguardando en ello la seguridad de suministro y no quedar expuesto, como ocurrió en el pasado, a las decisiones de otro país. Es perfectamente posible avanzar en un diseño adecuado que permita una mayor integración energética regional, que nos beneficiará a nosotros y al resto de los países, permitiendo mayores niveles de competencia y, en el caso chileno, acceder a fuentes de suministro energético que sean más competitivas que las que tenemos ahora. Bolivia o Perú cuentan con importantes recursos eléctricos, donde la no integración lo único que hace es generar más pobreza para ambos lados.

Abastecimiento

—Depender del nivel de lluvias hace muy frágil al sistema. ¿Qué diversificación de la matriz permitiría resultados en el corto plazo?
—La fragilidad del sistema por las lluvias es bastante relativa. Parte de este problema se soluciona buscando un adecuado balance hidrotérmico o con otras fuentes de energías renovables que sean un complemento a la generación hidroeléctrica. También ayuda buscar proyectos hiodroeléctricos, por ejemplo, que sean complementarios desde la hidrología, como los proyectos en la zona sur de Chile, con los que están en el centro, complementando los regímenes de lluvia.

— ¿Chile podrá avanzar hacia la energía nuclear?
—La energía nuclear nunca ha estado en el programa de gobierno, en términos de tomar la decisión para construir una central. Lo que sí ha estado presente es avanzar en el desarrollo de competencias y capacidades sobre la materia, y en avanzar en un marco regulatorio que permita contar con un organismo regulador independiente. Chile es un país nuclear, tenemos un reactor nuclear y lo que ocurre es que la Comisión Chilena de Energía Nuclear participa de las actividades de producción, comercialización e investigación de elementos radiactivos, define las normas y fiscaliza, por lo tanto, es juez y parte. Eso es una situación anómala, en términos de la estructura institucional, que tenemos que modernizarla y generar este organismo regulador independiente.

—¿Qué futuro le ve al proyecto HidroAysén?
—El desafío del proyecto es obtener su resolución de impacto ambiental. Ha ido avanzando positivamente, pero todavía no tiene un sí o un no. De haber partido con tres mil consultas, ahora va en cerca de 200 y está en etapa final donde la Comisión Regional de Medio Ambiente tiene que pronunciarse a favor o en contra. Luego viene la presentación de la línea, y conseguir la aprobación ambiental para ello será un nuevo desafío, ya que es una línea de dos mil kilómetros que tiene algunas complejidades en el diseño, dada la topografía de la zona.

—¿Es posible tener, al 2020, una matriz con un 20% de energías renovables, como se lo propone el Gobierno?
—Es una meta difícil, pero alcanzable. Siempre dijimos que para llegar a esa meta se requerían algunas adecuaciones, por ejemplo, en materia de definición de qué son las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), particularmente, mirando las centrales de pasada. Hay situaciones curiosas donde proyectos hidroeléctricos de pasada, como las centrales La Higuera y La Confluencia, que vendieron bonos de carbono en los mercados internacionales, en Chile no son reconocidas como ERNC. Entonces, hay un tema de definición de la ley, que es perfectible, para dar un mayor espacio a la participación de las centrales de pasada dentro de las ERNC.

—La eficiencia de las empresas eléctricas es superior al 10% del modelo de distribución, pero no se traspasa a los consumidores. ¿Hay que actualizar el modelo o traspasar la eficiencia a los usuarios finales?
—Las tarifas se revisan cada cuatro años y, al siguiente proceso, la autoridad puede exigirle un poco más a las empresas. La tarifa por distribución ha ido disminuyendo. La Comisión Nacional de Energía saca una tarifa y las empresas, por su parte, hacen otro estudio, que puede generar diferencias de costos. Lo que dice la ley es que se debe ponderar en dos tercios el resultado de los costos de la autoridad, y en un tercio, el resultado de los costos que proponen las empresas.
Lógicamente, cada vez las ganancias de mayor eficiencia son más difíciles de obtener, porque se va optimizando la red hasta que llega un punto en que ya no se puede optimizar más, excepto que haya un cambio tecnológico que permita dar un salto importante en términos de eficiencia.

Fuente:
http://www.estrategia.cl/detalle_noticia.php?cod=39485

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