Energia siglo XXI - antoniohorvath.cl

Por Antonio Horvath

Algunas personas, a quienes respeto mucho, creen que el Siglo XXI, va a ser sólo tecnología, electricidad, datos y redes sociales que van a satisfacer todo tipo de necesidades. Otros que la naturaleza y la cultura son relevantes y más, imprescindibles para la vida. Estas posiciones no son excluyentes. La homogeneidad mata el alma, sin diversidad no hay energía ni vida.

La Patagonia es un ícono mundial, más conocida incluso que Chile, y si nuestro país la daña irreversiblemente, será catalogado de una irresponsabilidad internacional. Los 255.000 kms.2 de su territorio, más los 70.000 kms. de borde costero, su extenso y diverso mar interior, albergan enormes potenciales y casi medio millón de habitantes en Chiloé, Palena, Aysén y Magallanes. Este enorme territorio, 34% de la superficie del país, podría sostener a un 1 millón, equivalente a las densidades de países escandinavos. Sus Áreas Silvestres Protegidas, como parques, reservas y monumentos naturales, constituyen el 85% del SNASPE chileno. Si uno suma, armonizando las actividades potenciales entre sí, con su condición de privilegio ecológico y cultural; el austro chileno gravitará económica, social y ambientalmente mucho más que cualquier megaproyecto para el país.

Han sido los casos de Trillium, Alumysa, Hidroaysén y otros. En el caso de Trillium la intensidad de intervención del bosque nativo no guardaba relación con la industria y habiendo sido ambientalmente calificado, se cayó. En Alumysa la localización de la planta de aluminio, no resultaba compatible con las actividades de la acuicultura, pesca artesanal e industrial y plantas de proceso y el turismo, en una de las principales entradas de la Región de Aysén. Es el caso también ahora de las líneas de transmisión respecto de las represas.

A lo anterior, agregamos el que las Energías Renovables no Convencionales ERNC, según lo demuestra el Estudio Bloomberg, como lo son, entre otras, las pequeñas, medianas y centrales hidroeléctricas de pasada, resultan más económicas que las grandes hidroeléctricas en Aysén, e incluso que el carbón.

Los compromisos del Gobierno de dotar de energía a la reactivación económica y social, resultan así posibles de cumplir y constituyen un desafío positivo con solución económica, técnica, social y política, por el bien de todos los chilenos. El siglo XXI se construye entre todos respetando la diversidad, y teniendo el deber moral de entregar soluciones reales que no resulten en un daño irreversible para las próximas generaciones.

Fuente:
http://www.antoniohorvath.cl/blog/energia-siglo-xxi/

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