Nicola Borregaard: “La gobernabilidad energética está cuestionada” - La Segunda

La integrante más “verde” del comité asesor del gobierno
03/06/2011

“Fui a una marcha contra HidroAysén. Es una forma de expresar interés”, dice Nicola Borregaard, directora de Escenarios Energéticos y ex titular del Programa de Eficiencia Energética de Bachelet, quien formó así parte de las 30 mil personas que se congregaron contra el proyecto de Endesa y Colbún en una de las manifestaciones que han ocurrido en Santiago. “No quedé contenta con el proceso ambiental de HidroAysén por la falta de socialización del proyecto. Digo lo mismo en el caso de Castilla y Barrancones”.

Añade que más que oponerse a proyectos específicos, es necesario cambiar la forma de participación ciudadana en los proyectos.

La experta sostiene que el debate ciudadano sobre la energía del futuro que Chile quiere está sobre la mesa y se da en todos los niveles. “Mi hijo que está en enseñanza básica está discutiendo el tema en el colegio, y con argumentos. De hecho, me pidió que fuera a dar una charla”, cuenta.

Borregaard es también una de las integrantes más “verdes” del Comité Asesor Presidencial en temas eléctricos, que preside Juan Antonio Guzmán, quien “es el encargado de entregar las visiones generales y detalles del grupo”, dice.

Por eso, a título personal, afirma que “en estos momentos la gobernabilidad energética está cuestionada. Hay muchos actores nuevos que quieren participar en las definiciones del sector eléctrico que hace 20 años no participaban. Hoy tenemos mucha gente interesada en el tema de la energía y hay que aprovechar eso para desarrollar el sector”.
“La gente no quiere ser aleccionada”

—¿Han analizado el empoderamiento ciudadano y las protestas en la comisión?

—Hemos hablado mucho en el grupo. La gente sale a la calle por distintos temas, no tan sólo por el energético. En el caso de HidroAysén, estoy convencida de que hay un trasfondo técnico en muchos de los temas que se plantean, y no se puede decir que por un lado están los ambientalistas que meten sus emociones y en el otro bando están los técnicos. La gente de Puchuncaví forma parte del grupo que está en la calle por los impactos que se han generado en muchas décadas en su entorno con la contaminación de las termoeléctricas y la fundición. Sus motivos son tan técnicos como la preocupación sobre costos de la luz.

—¿Cree que las manifestaciones se deben sólo al tema ambiental o representan diversos malestares?

—Es una mezcla. Estuve en una marcha, y conversé con la gente: muchos están preocupados por el tema energético, otros más por el medio ambiente. Este sector, antes era muy cerrado y se ha abierto, y la gente está ansiosa por participar. Además, los proyectos están cerca de las poblaciones, son grandes y con las redes sociales se hace sentir el descontento de poblaciones que antes estaban desconectadas. Las localidades que han vivido procesos de desplazamiento, como el caso de Ralco, hoy muestran sus vivencias. Eso llama a mejorar las prácticas, nos muestra que la legislación no es suficiente, y tampoco bastan las prácticas de responsabilidad social de las empresas.

—El ministro Golborne ha indicado que la gente está desinformada. ¿Comparte ese diagnóstico?

—Depende. Hay desinformación, porque las empresas generadoras han contribuido a que la gente no esté bien informada sobre los impactos y proyectos específicos. El sector público también ha contribuido: ¿dónde está el sitio que nos informa sobre los ERNC, los recursos energéticos en el país, los que están en evaluación ambiental? Hay información básica que debería estar en forma simple para los ciudadanos, y no está. Hay que entender que no hay que informar a la ciudadanía, sino que darle las herramientas para que se informe. La gente no quiere ser aleccionada.

—¿Las generadoras no han sabido enfrentar a las comunidades?

—Es importante que las empresas se den cuenta de que no es suficiente entregar estudios de impacto ambiental. Los megaproyectos son grandes y complejos. Tienes que digerir y entregar esa información para el técnico, el académico, y al ciudadano común y corriente, ya sea en un CD, sitio web o en un folleto. Esa es la verdadera responsabilidad de las empresas.

Eficiencia podría reducir 1% a 1,5% la demanda anual

—Usted es experta en eficiencia energética. ¿Hasta qué punto puede servir esta alternativa a futuro y cómo incorporarla a la matriz?

—Hay que empezar a cobrar la eficiencia energética, a nivel de las empresas, de las políticas públicas, a través del programa de cambio climático. Eso quiere decir que yo, como gobierno, establezco una meta. Partir con una relativamente baja, 1% de eficiencia anual. Los organismos de gobierno tienen que entregar sus planes, avisar cómo lograr el 1%. La gente estaría forzada a establecer un plan muy claro, cuantitativo y que se pueda cobrar después.

—Usted estuvo en la Agencia de Eficiencia Energética, ¿por qué no se hizo hasta ahora?

—Bueno, porque ahora hay más madurez del tema. Uno no tiene los antecedentes económicos y técnicos al principio para poder hacerlo.

—¿A qué nivel se puede llegar?


—A 1% a 1,5% de reducción del consumo anual, con políticas, y con mayor intervención estatal, a 2% anual. En esta materia, como en la conformación de la matriz, no existe una Biblia. Chile no debe seguir ningún ejemplo internacional. Cada país debe ver su situación geográfica, económica, política específica y hacer su plan energético.

Hoy tenemos mucha gente interesada en el tema de la energía y hay que aprovechar eso para desarrollar el sector”.

Fuente:
http://www.la2da.cl/modulos/busqueda/searchleft_canales_new.asp?idnoticia=C721OLAHB20110603&pagina=1&variable=golborne&strFechaDesde=&strFechaHasta=

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