Antecedentes de Minería y Energías Renovables en el SING - CER

Por Carlos Barría, experto en Mercado Eléctrico del Centro de Energías Renovables (CER).
30/09/2011

El último informe de inversiones en la minería chilena de Cochilco , valoró en US$66.890 millones la cartera de proyectos mineros de cobre, oro-plata, hierro y otros minerales industriales. Se incluyen obras que, actualmente, se encuentran en construcción, así como aquellos desarrollos con probabilidad de materializarse en el periodo 2011 – 2015, representando en conjunto el 66% de la cartera proyectada. El resto, corresponde a proyectos cuya puesta en marcha se estima posterior a 2015. El 49% del valor total estimado corresponde a inversiones en las regiones de Tarapacá (11%) y Antofagasta (38%), proyectándose una producción cuprífera a 2020 –sumando ambas regiones– de 4,97 millones de toneladas/año de cobre fino, lo que equivale al 64% del total nacional estimado, y cuyo suministro eléctrico depende del Sistema Interconectado del Norte Grande (SING).

Durante 2010, las ventas de energía en el SING alcanzaron los 13.792 GWh, consumo que en un 89% correspondió a suministro de clientes libres. De acuerdo a las previsiones del CDEC-SING , a 2020 el consumo de energía eléctrica se estima en 24.673 GWh como demanda base.

Adicionalmente, dicho organismo hace una previsión con un escenario de demanda alta, con un consumo de 33.839 GWh al mismo año. La diferencia entre ambas previsiones depende del nivel de certidumbre de los proyectos mineros informados al operador del SING.

Con respecto a la oferta de generación, en 2011 se ha visto la puesta en servicio de 598 MW de potencia bruta en centrales térmicas a carbón, dejando al SING con una capacidad instalada de 4.127 MW. Además, para octubre del presente año, se espera la puesta en servicio de 264 MW adicionales de capacidad bruta. Sin embargo, la cartera de proyectos de generación en el SING, a pesar de tener más de 2.280 MW con RCA aprobado y otros 1.380 MW con RCA en trámite, no posee proyectos que a la fecha estén en construcción. De dicha nómina, el 62% corresponde a centrales térmicas a carbón, y el resto son energías renovables, con 22% en parques eólicos, 14% de plantas fotovoltaicas, y sólo 1,4% en geotermia.

De esta forma, al menos 1.320 MW de los proyectos de energías renovables identificados en el Sistema de Evaluación Ambiental dependen de la variabilidad atmosférica, es decir, son generación intermitente. La integración de dichas tecnologías al sistema eléctrico tiene un importante desafío técnico-económico, en particular para el SING, donde la tecnología térmica es “responsable” de los requerimientos de reserva primaria y secundaria, capacidad operativa fundamental para la integración segura y eficiente de generación intermitente en una escala relevante.

Bajo esta perspectiva, es relevante tener una planificación de mediano y largo plazo coordinada, para dar seguridad de suministro eléctrico a la cartera de proyectos mineros en el SING. Estos incluyen, por ejemplo, importantes desarrollos estructurales de la estatal Codelco, como la Mina Ministro Hales en los próximos tres años, cuya inversión se estima en US$2.515 millones; o Chuquicamata Subterránea, con potencial para extraer hasta 340 kTon/año de cobre fino a partir de 2018. Asimismo, para proyectos de la gran minería privada, como Distrito Sierra Gorda de Antofagasta Minerals, con una inversión estimada de US$6.000 millones, con un posible inicio de operaciones después de 2016; así también, las ampliaciones de Escondida (Fase V) y Collahuasi (Fase II); o el proyecto Quebrada Blanca Hipógeno de Teck, con producciones estimadas de 200 kTon/año de cobre fino.

Para la inserción de energías renovables en el SING, es fundamental el análisis riguroso de la variabilidad del recurso natural, su predicción y correcta inclusión en los modelos que programan la operación del sistema, es decir, preparar al sistema eléctrico para las tecnologías intermitentes. Lo anterior, permitirá mantener la confiabilidad del suministro en el SING, evitará situaciones de estrechez y desconexiones de carga vistas en el pasado y, en definitiva, operar un sistema seguro para los actuales y futuros consumos mineros, con una componente concreta de sustentabilidad en la matriz de generación del Norte Grande.

Fuente / CER

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